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ANTONIO LÓPEZ. La realidad desnuda

- PALCO 18 -


El Museo Thyssen de Madrid acoge una imprescindible exposición hasta el próximo 25 de septiembre (que después viajará a Bilbao hasta el 22 de enero de 2012)  sobre uno de los más relevantes pintores españoles vivos y uno de los nombres con mayúsculas del arte de los últimos cincuenta años como máximo representante del realismo español.


"Hombre y mujer" (1968 - 1994)
 

Hay artistas singulares cuya obra habla de ellos mismos con tal desnudez que se nos hacen familiares, cercanos de siempre, como si hubieran estado presentes en nuestra vida desde hace tanto tiempo que no podríamos precisar desde cuando. El pintor Antonio López es un ejemplo de esa familiaridad, que diría mi querido Gustavo Isaac C. comentando después de haberla recorrido. Su obra provoca esa sensación de compartir cómplicemente la mirada de lo que nos rodea. Pero a la vez nos sobrecoge sorprendiéndonos con su personalísima manera de plasmar la realidad, de captar la luz, de llenar de vida una ciudad vacía o de vaciar de singularidad un cuerpo humano que transforma en figura universal. Calor e inquietud, cercanía y frialdad... todos los sentimientos humanos se recorren a través de una contada producción artística que deja exhausto al finalizar el recorrido.


"Gran Vía" (1981)
Laborioso, explorador, persistente, curioso, contemplativo... a través de su pintura y escultura, el artista manchego se nos muestra tal cual es en esta impresionante exposición que recorre los grandes temas de su obra creativa. Su meticulosidad le permite rara vez terminar una obra. Esa búsqueda de qué es la perfección impide concluir, cerrar el proceso creativo; tan sólo lo intenta cuando es un encargo y tiene que entregar un trabajo hecho... A la vez, el montaje que acoge el Thyssen ofrece la oportunidad de comprobar su impresionante evolución desde sus primeras obras, en la década de los 60 del pasado siglo, hasta la actualidad. La ciudad, el árbol, la figura humana, los interiores, la luz, el horizonte... protagonizan las distintas partes del recorrido expositivo y nos adentra en una singular manera de ver lo que le circunda que atrapa desde la primera obra.


>>> Sin duda, y aunque suponga pagar otros 3 euros además de los 10 euros de la entrada, es muy recomendable una audioguía para descubrir las claves del recorrido.

Para que saquéis mayor provecho a la visita os amplío la información acerca de las que, a mi juicio, son "paradas imprescindibles" de la exposición:

- Prestad atención a algunos cuadros que veréis tienen apuntes a lápiz de la hora y el día que estuvo pintando. Hay muchos de ellos que se han ido realizando a lo largo de años (!) en una misma época del año y a unas mismas horas, buscando la misma luz... Imaginemos, por ejemplo, "Madrid desde Torres Blancas" pintado a lo largo de dieciocho años, con largos intervalos, seguramente meses completos, sin tocar la obra, sin una pincelada nueva. Y lo fascinante del asunto es que el cuadro completo está ahí desde el primer momento, pero invisible; haciéndose poco a poco. El resultado surge como si cualquiera de nosotros estuviéramos en esa terraza y observáramos unos instantes esa obra humana casi atemporal que es Madrid, igual que dedicaríamos unos minutos al observar el cuadro. Unos minutos. Y sin embargo es el resultado de años, de miles de miradas, de cientos de minutos a lo largo de años. Muchas de estas obras son, a la vez, un instante real y un imposible reflejo de lo que existe en realidad. Como dice el adagio "En el mismo río entramos y no entramos, pues somos y no somos los mismos"...

- Veréis que hay cuadros que parecen estar formados por trozos de tablas. Pues estáis en lo correcto. Antonio López va añadiendo tablas a la idea original para ampliar el campo de visión de la escena que quería recoger, con el fin de potenciar aspectos como la luz, el horizonte, el paso del tiempo, la posición del espectador, etc... El ejemplo que más me impresionó es "La terraza de Lucio". Pintado a lo largo de veintiocho años. Una terraza, un muro, un rosal; cómo se puede expresar en esos tres elementos el paso del tiempo, los cambios vividos en una casa, en una familia, en un conjunto de vidas. La suma de tablas respecto de la inicial (centrada en el rosal de la pared) nos cuentan un relato, un relato de cambios, de momentos vividos en esa terraza y de un tiempo que inexorablemente deja patente en ese muro agrietado y desconchado que surca todas las vidas. La potencia de transmisión de la realidad que ofrece ese muro al que lo observa nos hace casi complices de la historia de esa casa, ¿o es qué no sientes que tú también puedes llegar a apoyarte en él?

- Fijaos en un par de obras que están hechas a lápiz, simplemente, y admirad el virtuosismo del dibujo que raya lo fotográfico, no porque sea fiel a lo real (que no lo sabemos) sino por la increible precisión de los trazos y la perfección del conjunto... Puedes preguntarte una y otra vez si la obra "Casa de Antonio López Torres" está sencillamente hecha a lápiz o es una foto en blanco o negro. Yo sería de los que te crearía dudas confensándote que he leído que hay partes trucadas en la obra, pero no, la opción más "sencilla" es la verdadera: es un "simple" dibujo a lápiz. A mi me costó aceptarlo al observar el bello suelo de baldosas hidráulicas...

- Acertad a admirar las obras a cierta distancia y después más de cerca, es como observar el resultado y el proceso creativo... A lo lejos podemos tener la percepción de obra concluída, con trazos más definidos o de una manera más "huidiza" pero nos sentimos cómodos creyendo que el autor ha plasmado lo que quería. Ese es quizás uno de los elementos de atracción de la obra de Antonio López. Si no lo conoces, una obra suya se presenta segura, concluída, definitiva, certera... y te hace pensar en sinónimos de perfección. Pero si quieres conocerla más, acercarte, explorarla... se muestra de otra manera más compleja, inquietante, atrayente, insaciable... y si te aproximas a observarla compruebas que no todo está definido, algunas partes no están terminadas e incluso hay rincones que sólo recogen las líneas y puntos de cálculo a lápiz sobre el blanco desnudo para las proporciones y dimensiones de lo que después se dibujará...


- Especial atención a las obras: "La terraza de Lucio" (1962 - 1990), "Antonio y Mari"-esc.- (1968 - 1969), "Nevera nueva" (1991 - 1994), "Atocha" (1964), "Madrid desde Torres Blancas" (1974 - 1992), toda la parte dedicada a la Gran Vía de Madrid, "Membrillero" (1961), "Hombre y Mujer"-esc.- (1968 - 1994), "Mis padres" (1956), "Estudio con tres puertas" (1969 - 1970), "Casa de Antonio López Torres" (1972 - 1980) y "Composición con cabezas"-esc.- (1996 - 2011).





"La terraza de Lucio" (1962 - 1990)
 
Web "ad hoc" sobre la exposición

Web "ad hoc" sobre el pintor

Web "ad hoc" con entrevistas al artista


Web "ad hoc" con interesantes artículos sobre la exposición y las obras de referencia


Web "ad hoc" con un destacado artículo especializado sobre el artista y su obra.

3 comentarios:

ana belen dijo...

Gracias por los detalles q apuntas, me fijare en ellos al visitar la exposición

José Luis Durán Sánchez dijo...

Estupenda crónica de uno de los acontecimientos culturales del año que tendré muy en cuenta si al fin tengo oportunidad de verla.

Sayonara dijo...

A mala hora te leo. Y pensar que me tragué 7 horas de espera en Barajas...